Festivales
FITCA
XI Festival
Iberoamericano de
Teatro
Contemporáneo de Almagro
Almagro,
1 al 16 de octubre de 2011.
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Teatro y
diversidad, será el eje temático del XI Festival
Iberoamericano de Teatro Contemporáneo de Almagro.
Pasó. En
corto tiempo hemos asistido a una aceleración en los cambios
del mundo en que vivimos. No sólo en lo tecnológico, lo
demográfico, la climatología, los conflictos armados, la (in)comunicación,
sino en todas las articulaciones a través de las que se
verifica esa expansión incontenible que llamamos
globalización, con sus efectos sobre el mundo que
compartimos. El hombre, en gran medida centro y sujeto de
estos cambios, ha visto alterados su vida, su cultura, sus
formas de pensar y concebirse a sí mismo y a su entorno.
La vida en
sociedad en este planeta globalizado, estandariza gestos y
maneras, formas y contenidos de la acción pública y privada,
las que eleva al nivel de paradigmas de conducta y
convivencia. El lenguaje se teatraliza, básicamente a través
del asentamiento progresivo de un uso diferente de los
términos antes reservados para la esfera del teatro y el
espectáculo. Y construye, así, el sistema de la nueva
apariencia. Se habla fácilmente de escenario, actores y
actuaciones, de papeles, de interpretaciones…, para designar
acciones o circunstancias totalmente extra-teatrales y que
el sistema de comunicación consolida y actualiza dando forma
a un sistema de representación global como nuevo alfabeto de
la convivencia institucionalizada.
Frente a
esta suerte de muro homogéneo de formas, procedimientos,
juicios y opciones, que se imponen al ciudadano “universal,
democrático y consumista” de nuestra era, surge aquí y allá
una diversidad creciente de alternativas basadas en opciones
que descartan o desafían esa globalización sesgada por
intereses mayores y poco visibles y comienzan a apostar por
hacer de su propia cultura, pensamiento y acción, algo capaz
de globalizarse, a su vez, en su estricta diversidad.
Fenómenos
como la llamada “Spanish Revolution”, la sucesión en dominó
de las masivas demostraciones en los países del norte
africano, el propio medio oriente y en algunos casos hasta
el lejano oriente, las capitales europeas y parte de
América, hablan a las claras de un cuestionamiento a las
formas hasta ahora aceptadas de gestión de la democracia, la
participación ciudadana, las decisiones que afectan a las
sociedades, a su presente y a su futuro, las alianzas
regionales y globales, la incapacidad de tramitar el día a
día de ciudadanos de un mundo con grandes áreas en crisis.
Una crisis sistémica que evidencia a los poderes
constituidos -al menos en occidente- como impotentes -¿en
apariencia?- de controlar otro poder, el del capital
financiero, quien desde las sombras le impone políticas y
decisiones en su propio beneficio. De allí que el poppolo
minuto, aprenda a comunicarse, desde su diversidad,
entre sí y llegar, sin embargo, a ciertas líneas
coincidentes de expresión. La diversidad de proposiciones,
situaciones, ensayos y proyectos, que surgen de este nivel,
comienzan a caracterizar el momento que vivimos, y no sólo
eso, comienzan a agruparse en torno a los grandes temas del
momento.
El teatro ha
sido, a través de los tiempos, una forma única de proponer
en cada etapa de la historia del desarrollo humano, las
grandes preguntas que acucian al hombre y su circunstancia.
El teatro usa la artificialidad para ponerla al servicio de
la verdad. Porque hoy, igual que ayer, el teatro se
construye sobre la búsqueda de la verdad, sobre la reflexión
de la vida en que vivimos y creamos. La verdad en los
hombres y las cosas, que como bien lo recordara Harold
Pinter en su recepción del Nóbel, se diferencia de otros
“actores” de la sociedad en que vivimos, para quienes lo
importante suele ser el poder. No importa si para eso, como
en algunas guerras cercanas en el tiempo, se han desatado
hecatombes en nombre de una falsa verdad, es decir, de una
mentira. Es en esa búsqueda, que el hecho humano que es el
teatro, también expresa su diversidad, toda su singularidad.
Valga lo
anterior como preámbulo al tema que proponemos convertir en
eje de intercambio en esta onceava edición del Festival
Iberoamericano de Teatro Contemporáneo de Almagro: Teatro y
Diversidad.
¿Qué mundo
tenemos, hacia dónde se dirige? ¿Qué teatro hacemos y cuáles
son sus vías de creación más visibles? ¿Cuál es el rol que
el teatro puede desempeñar en el mundo de hoy y en la
circunstancia puntual de nuestras realidades? ¿Qué hemos
visto, qué conclusiones podemos sacar de ello? ¿Es posible
una prospectiva? ¿Es la diversidad una reacción o una
respuesta capaz de concertar, en sí misma, una nueva riqueza
expresiva? ¿Podremos defender los contenidos de un
pensamiento en acción y su ejercicio pleno atrapados en la
máscara de esta teatralización global de la apariencia a la
que hacíamos referencia?
Estas y
otras preguntas que surgirán de ellas, constituirán el
centro de nuestro debate. El teatro y la diversidad, en una
realidad que estamos viviendo en los cinco continentes, con
diferentes acentos, modos, grados de desarrollo y
elaboración. Porque hay procesos de cambio, y mucho de lo
que hasta hoy fueron formas nuevas de crear y de producir,
han dejado de serlo y porque afortunadamente, el teatro, por
su naturaleza única y singular, puede resultar un espacio
clave para la reflexión, para el encuentro, para el
intercambio a partir de lo que cada uno vive en las
diferentes latitudes de este escenario global.