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Hechos relevantes

 

Almagro Off en La Veleta

El éxito de una competencia que llega para quedarse

 

La decisión de la dirección del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro de incluir en el evento de teatro clásico más importante de España, una muestra competitiva para jóvenes directores y elencos, como el Almagro OFF que tuvo lugar en el incomparable marco de La Veleta entre el 4 al 14 de julio, ha resultado uno de los grandes aciertos de esta 34 edición y uno de sus más resonantes éxitos.

 

De un total de 62 propuestas llegadas de 12 países -incluyendo España-, el  jurado de selección integrado por Carmen Losa, actriz, autora, directora de escena y directora de la Escuela de William Leyton; Ana Zamora, directora de escena; Yolanda Pallín, autora dramaturga y profesora de la RESAD; Laila Ripoll, directora de escena además de profesora e Itziar pascual, autora dramaturga y profesora de la RESAD, escogió los 10 montajes que dieron forma a la programación de este Primer Certamen Internacional de jóvenes directores de Teatro Clásico. (1)

 

Con una excelente ocupación de sala, La Veleta se convirtió en un nuevo motor de atracción para el Festival, dada la novedad, el riesgo y las relecturas que caracterizaron  las propuestas que pusieron en escena, sobre sus tablas, los nuevos directores; tanto por su creatividad, como por su visión actual de la permanencia de textos que aún siguen forjando parte del pensamiento y del imaginario artístico y cultural de nuestro tiempo.

 

Entre todas las propuestas, la palma del certamen fue para la compañía argentina Compañía de Titiriteros de la Universidad Nacional San Martín de Buenos Aires, dirigida por Carlos Almeida, en un soberbio, inesperado y claramente contemporáneo montaje de un gran clásico como es La Vida es Sueño de Calderón de la Barca,en versión libre para teatro de títeres y objetos del ñpropio Carlos Almeida, al frente de un elenco integrado por: Hernesto Musano, Guillermo Tassara, Clara Chardin, Lucía Arias, Pablo Maidana y Eduardo Páez, con el diseño de luces de Julio Reynoso. Tanto en el espacio de La Veleta, especialmente adecuado para el evento, como en las tres presentaciones que realizaron en el Patio de los Fúcares, un escenario a cielo abierto del siglo XVI, los de la UNSAM recibieron uno de los más calurosos y prolongados aplausos del festival.  

 

“Una de las joyas del Festival”, así calificó este espectáculo, Natalia Menendez, directora del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro quien formó parte del jurado de esta Primera Edición del Almagro Off, el cual fue presidido por Miguel del Arco y cuyos otros miembros fueron Elena Shaposnik, Carmen Losa y Ricardo Meléndez. Ellos destacaron, en su veredicto, el  muy alto nivel de los participantes, en especial las propuestas de Malcontent, (basado en la duquesa de Malfi de John Webster), Sueños Rotos (inspirado en Don Quijote de La Mancha y un soñador del siglo XV portugués que murió al tratar de volar con los métodos de Leonardo da Vinci)  y el espectáculo De Fuenteovejuna a Ciudad Juárez, una valiente, juvenil y comprometida actualización del clásico en el contexto de los asesinatos de mujeres en la tristemente célebre Ciudad Juárez, de México. 

 

(1) Los espectáculos elegidos fueron: La vida es sueño, dirigido por José Luis Fernández de La Refinería Teatro de Andalucía; Las mocedades del Cid dirigida por Gustavo Galindo del Teatro Galo Real de Valencia; Malcontent, dirigido por Owen Horsley al frente de Grumelot y Teatro en Tránsito del Reiuno Unido; Todas Muertas por Abel Zamora del Oscura Teatre de Cataluña; Macbeth por Albert Viñas y Per se de Cataluña; Experiencia Mural por Kasem Istambouli de Istamblouli Theatre del Líbano, La vida es sueño por Carlos Almeida de la Universidad Nacional San Martín de Argentina; Proyecto Tempestad, por Eloísa Jaramillo al frente de Artefacto de Colombia; Sueños Rotos por Rafaela Santos de Magnolia Teatro de Portugal y De Fuenteovejuna a Ciudad Juárez por Lucía Rodríguez Miranda frente a The Cross Border Project de Castilla y León y EEUU.

 

                                                       

                                                        

Almagro Off / Destacados

Apuntes para una breve reseña.

Por Luis Masci

 

LA VIDA ES SUEÑO

De Calderón de La Barca

Versión y Dirección: Carlos Almeida

 

 

Trabajo exquisito producto de una concepción original, tanto en el tratamiento del clásico, como en la forma de llevarlo a la escena, despliega una convivencia armónica e interactuante de dos mundos en uno nuevo, novedoso e impactante. Desde este punto de vista, estamos frente a  un abordaje francamente contemporáneo de un texto clásico del Siglo de Oro que constituye un ejemplo de acercamiento actual y coherente del clásico original, que incluye una resolución innovadora del tema, su estética y su ética, para concretar un punto muy alto dentro de las propuestas que hoy apuestan a la pureza del drama, la síntesis y, paradójicamente, la ruptura de la apariencia como la forma más directa de ponerse en contacto con lo escencial del original de de la versión.

El trabajo de texto: es depurado, en una versión que enfatiza la claridad de su contenido. Inseparable, igual que la música, del efecto que genera el sólido manejo físico-corporal adquiere un asombroso relieve en la solución escénica que implica el recurso del plástico como significante polivalente (útero, cárcel, cueva, cuerpo, naturaleza, batalla, etc.), el cual aporta, decisivamente, a la creación de la textura del espectáculo y su mundo.

Ejemplar resulta, asimismo -y sobretodo en los tiempos que corren- , la simpleza de recursos que vuelven a poner en evidencia que el actor es la herramienta fundamental y clave de la representación.

Tiempos, ritmo, intensidades, alternancia de los respectivos niveles, hacen del discurso escénico un todo logrado, efectivo, claro y dramático.

La importancia del diseño de iluminación, en este caso es decisivo, ya que  devuelve a nuestros ojos el exacto potencial y el carácter único que tiene en el escenario.

Resultado de una concepción de trabajo teatral, de una estética y una forma de manejo de los objetos, el espectáculo sintetiza con claridad todos los puntos que focaliza y establece una impecable línea de tensión que concentra la atención del público que demuestra con su emocionado aplauso ese contacto único entre los espacios de la escena y del publico unidos por el intangible lazo del arte.

El traslado de la obra al mundo creado, incluidos los protagónicos animales, permite un nuevo distanciamiento que, al tiempo de entretener y fascinar, gesta el necesario ámbito de una nueva recepción y la reflexión.

Todo un acierto.

 

MALCONTENT

Basado en La duquesa de Malfi de John Webster

Dirección: Owen Horsley

 

 

Muy interesante. La labor de dirección es clara, pujante, punzante, y lleva las riendas de su propuesta hasta el  último segmento (5ºacto). Allí, el espectáculo se demora en idas y vueltas que deshacen el momento alcanzado y lesionan el momento catártico. Ste hecho, tal vez debido al tiempo de ensayos de este estreno, reclama un mayor trabajo de síntesis de la acción (a nivel de desarrollo dramático y texto), así como de su ejecución, para dar una mayor unidad y continuidad al conjunto del montaje.

 

Excelentes actuaciones, aunque no del todo parejas. Se podría apreciar algunos desarrollo de personajes cuyo arco de variación hubiera merecido mayor extensión para ganar en intensidad, efecto y verosimilitud. Fluidez de diálogos.  El uso del vestuario actualizado guarda coherencia con el planteo y también con la actuación.

 

Aunque la opción de trabajo sobre el original implica un recorte muy personal del tema y su desarrollo, para nada incide en la calidad y nivel del espectáculo, por el contrario, es un riesgo bien jugado que finalmente le aporta un “refreshment” y una nueva capacidad de indagación. Sorprenden algunas resoluciones escénicas por su imaginación y calidad.

 

Buena iluminación y uso de elementos escenográficos. Habrá que seguir la trayectoria de este joven director, muy impregnado de una impronta Donelan, pero que muestra cartas tan propias como incitantes.

 

 

SUEÑOS ROTOS

(Inspirado en Don Quijote de La Mancha)

Dirección: Rafaela Santos

 

 

Interesante propuesta a partir de una dramaturgia que no se propone más que la exploración de un paralelismo –y lo que tal hecho y la importancia de su alance importan- entre Joao Torto y Don Quijote. El primero, obsesionado por el vuelo humano como posibilidad pensada, sostenida y ensayada con los recursos de la época por eonardo da Vinci y el segundo, obsesionado por una vida de aventuras guiadas por una moral y una ética en choque con el mundano materialismo de la vida corriente. El montaje apunta a ese obsesión e insiste en ella como un túnel del cual se sale sólo por la realización de los aparentemente imposible, de allí el fracaso, al menos aparente de ambas vidas (real y ficcional) y el triunfo de ambos intentos sobre el tiempo y los límites.

Escénicamente y apoyándose en el contexto de los libros como materialización de la obsesión y del encierro en su mundo, la puesta los convierte en fórmula que condiciona el accionar de los personajes, los propulsa y los limita, los desbarata y los confronta, hasta el sueño derribado y el refuerzo transferido a la platea del deseo de continuar ansiando aquello que luce como aparentemente  imposible.

 

El manejo actoral de la escena es dúctil, económico, lúcido y atractivo en su eclecticismo de fuentes. El espacio, sus mutaciones a la vista, su significación y aporte al discurso escénico, evidencia un sutil trabajo de investigación física e interpretativa. La música que acompaña el montaje está muy bien escogida. 

 

Estamos, en suma, ante una decisión que opta por el pequeño formato y que no apuesta por aparatosas metas sino por aquellos concretos fulgores del juego posible en esta escala de espectáculo, donde la excelente plasticidad de los actores, sus movimientos elegantes e ingeniosos, impactan ya en el humor, ya en la tragedia, gestando un clima de contacto muy cercano,  sincero, juvenil y que logra transmitir exactamente lo que se propone.

 

 

DE FUENTEOVEJUNA A CIUDAD JUÁREZ

Thalía Spanish Theater & The Cross Border Project

Dirección Lucía Rodríguez Miranda

 

 

Concebida a partir del paralelo existente entre los abusos del comendador en la Fuenteovejuna de Lope de Vega y los que ahora, en 2011 continúa practicando la mafia del narcotráfico en Ciudad Juárez, México, calificada hoy como la ciudad más peligrosa del mundo, se centra en los atropellos, violaciones y asesinatos de mujeres que constituyen, en ambos casos, el blanco del ejercicio del poder. Un poder violento, sanguinario, machista y criminal.

 

“Fuente Ovejuna simboliza no sólo el reconocimiento de la voz femenina frente a la opresión, sino la asimilación de la culpa colectiva, del drama social que es el silencio. Por eso, en nuestra versión, las labradoras lopescas se convierten en trabajadoras de maquiladora, los músicos son mariachis mujeres con las que el público bebe tequila y el Comendador un narco sin escrúpulos.  La figura de los monarcas se sustituye por la voz de Felipe Calderón, presidente de México, que todo lo ve y calla.” , dice Lucía Rodríguez Miranda, la directora, quien conduce esta versión de Sergio Adillo, que coproducen el Thalia Spanish Theatre y el Cross Border Project, con el apoyo del consulado de España en New York.

 

La puesta en escena conjuga los tiempos, el de ayer y el de hoy, en la persistencia de un juego de vaivén que hace retumbar la voz de Lope y la de su Laurencia, contra el silencio de las calles ensangrentadas de Ciudad Juárez donde las mujeres son sacrificadas en el demencial espiral del  crimen-.n Actuaciones en la tensión del tema; un elenco que si bien muestra ciertos desniveles aparece conducido sin pausa, en un ritmo por momentos de vértigo, hacia su mejor performance, mezcla de lenguas y de acentos y de épocas, el montaje oscila entre el testimonio y el clásico, la performance y la representación más tradicional. Música en vivo, distanciamiento e inmersión, las técnicas de Boal se readecuan para representar y pedagogizar, para gestar un momento de comunión vía tequila en un entorno del cual el espectador debe separarse, distinguir entre la inercia y el golpe de conciencia.